Julio A. Pobleste Costa, Ingeniero Comercial de la Universidad Adolfo Ibáñez, ha realizado múltiples postgrados en la misma casa de estudios.

Cambio
 
Me piden que escriba en este espacio como ejecutivo en programa y lo primero que se me vino a la mente fue escribir sobre el cambio.
 
 Cambio es una de las palabras más utilizadas por todos nosotros en el ambiente de trabajo. Queremos cambio cuando todo marcha sobre ruedas y necesitamos mantener ese “estado”, también queremos cambio cuando vemos que las cosas no caminan por el plan que hemos diseñado. Estamos acostumbrados a enfrentarlo y normalmente hemos sido exitosos en nuestros trabajos al aplicar los cambios. Para el cambio nos hemos preparado. Previo a ejecutarlos, hemos hecho planes, estudiado alternativas según los escenarios y los resultados se han dado según y dentro de los rangos estudiados.
Yo he tenido muchas experiencias de cambio. A lo largo de mi trayectoria laboral, en la mayoría de las empresas en que he trabajado, me ha correspondido gerenciar las nuevas iniciativas, innovaciones al negocio principal e introducir conceptos “importados de EE.UU.” a los negocios, que en el país han sido una novedad. Por lo que reflejan los test, sé que soy del pequeño porcentaje que los expertos agrupan como “champions” del cambio.
Pero, no para todos los cambios estamos con la preparación adecuada. Quizás el cambio más difícil y desafiante es el que enfrentamos cuando no lo esperamos, pero creemos que a nosotros no nos va “tocar” -al menos por ahora- y por ende no nos hemos preparado lo suficiente.
El cambio de trabajo por decisiones que no tienen que ver con nuestro desempeño o el resultado de la empresa, es uno de esos cambios para el cual uno nunca está preparado. Cuando nuestra empresa se vende, se fusiona, cierra o se produce una reorganización, nunca estamos bien preparados. ¡Y vaya que es un cambio importante!, con efectos inmediatos que no solo nos afectan a nosotros, sino también a nuestras familias y cercanos.

Con toda la experiencia y seguridad en mis capacidades, la salida de la empresa en que trabajaba me produjo un congelamiento inicial por el impacto de la noticia y, casi de inmediato, una sensación extraña por el futuro próximo. Me envolvió un estado de inseguridad y creó duda en mis capacidades. Es que es una sensación de exposición y tantas otras cosas que, a algunos más y otros menos, nos produce un estado de “depresión” y “encierro”.

La reacción lógica inicial es hacer planes para enfrentar un escenario negativo, en lo económico y en lo social. Estar sin trabajo es una posición débil frente al mundo y gatilla otros cambios en nuestras vidas.

People & Partners

Pasado ese impacto inicial, escuchamos que nuestra empresa, reconociendo el valor de lo entregado durante nuestra estadía, nos incorpora al programa de Outplacement en People & Partners. Inicialmente -al menos yo- no lo entendí. ¿Qué valor agregado voy a encontrar en People & Partners si lo que debo hacer es actualizar rápido mi CV y contactarme con los Headhunters? Llamar a mis contactos, hacerles llegar el currículum y esperar. ¡Yo debo reemplearme rápido!… ése es mi plan… ¿People & Partners? Muchas gracias, lo recibo como un reconocimiento de la empresa por mi buen trabajo, pero la empresa no sabe de mi “dolor” y de lo que necesito para resolver todos los problemas que esa decisión provocó.
Mirándolo en retrospectiva, ¡qué equivocado estaba!
El programa no ha sido sólo una “técnica” que siguiéndola me garantice encontrar trabajo en un tiempo razonable.
Hay un grupo de Personas -a gran diferencia- un equipo de gente compuesto por las asistentes, consultores, psicólogos y asesores externos que están enfocados a que nuestra estadía sea “crecedora” y positiva. Este equipo, que se complementa con los nuevos compañeros que he conocido durante el tiempo de estadía en el programa, me han aportado enseñanzas que en la rutina del trabajo las fui dejando olvidadas por el “día a día”. Estos aportes son lo que hacen del programa de People & Partners algo distintivo que nunca se olvida y que verdaderamente cambiaron mi vida. Si antes pensaba que mi “inteligencia emocional” no era uno de los aspectos fuertes de mi personalidad, hoy tengo asumida su importancia y trabajo para incorporarla más en mi naturaleza.
Y es que el programa sin ese apoyo y guía del equipo People & Partners, no lo podría hacer. El cambio que esta herramienta exige es difícil. Me he destacado por ser un buen negociador, claro en mis presentaciones de planes y programas. Estaba acostumbrado a presentar a mis jefes y Directorios planes, acciones y resultados que mi equipo había realizado. Jamás había tenido que “vender” el producto “Julio Poblete”. Eran otros los que lo hacían… mis evaluadores.
Preparar ese plan, revisarlo con mi consultor, compartirlo con mis compañeros del grupo de “Productividad” fue la parte más sencilla. Sus consejos y comentarios con su propia experiencia es la preparación inicial y muy útil para iniciar la etapa más compleja.
Salir a la calle con el Plan de Búsqueda a compartirlo, primero con las redes más cercanas y luego con muchos, muchos que no conocía no ha sido fácil… pero es el desafío de este nuevo cambio y estoy convencido de que es el camino para lograr mi reinserción laboral.
Hoy, estoy iniciando el programa por segunda vez y con el firme propósito de continuar mi carrera ejecutiva en alguna empresa del área de Servicio o Retail, donde he tenido mi mayor experiencia. ¿Los desafíos adicionales?... Enfrentar los paradigmas de la edad -esta vez tengo 53 años- y la búsqueda es en un momento de mucha incerteza económica.
El cambio ahora no lo veo fácil, pero es mi desafío personal. Soy proactivo para buscar las redes que me acerquen a las oportunidades, tengo un plan y experiencias interesantes y novedosas; y lo más importante, el equipo de People & Partners apoyándome.
Según escuché, ya hay más de 1.000 ejecutivos que se han graduado en People & Partner y vi, en la celebración, que todos están contentos en sus nuevos trabajos y agradecidos de la oportunidad de haber recibido este beneficio de sus empresas… yo les creo porque lo estoy viviendo y disfrutando.